Defensa somática, ¿afectan nuestras vivencias a nuestro cuerpo?

defensa-somatica

Dolores tensionales, problemas digestivos, cambios en la tensión arterial, sudoración, migrañas, rigidez articular. Son muchos síntomas que hemos podido sufrir todos en alguna ocasión. Cuando esto pasa, es recomendable siempre comprobar que no hay ninguna causa orgánica. Pero, ¿qué pasa cuando después de numerosos chequeos en los que no hay causas aparentes estos síntomas siguen manifestándose?.

Cuando presentamos síntomas físicos sin explicación médica aparente, es probable que nos encontremos ante una defensa somática. Éstas, como las defensas en general, están protegiéndonos de algo, están manteniendo a salvo a nuestro sistema interno, aunque en el presente a la persona ya no le resulten adaptativas.

Igual que nuestra memoria histórica en la cual recordamos las cosas que hemos vivido, nuestro 18 cumpleaños,  el día de nuestra boda, el regalo por aprobar todas cuando acabaste primaria, los macarrones de la abuela, las tardes de domingo en el parque con los primos… nuestro cerebro también tiene otro tipo de memorias, como es en este caso la memoria somática.

En la memoria somática, se recogen todas aquellas defensas o reacciones que nuestro cuerpo ha aprendido para comunicarse. Un ejemplo de esto es lo difícil que nos resultaba levantar el pie izquierdo del embrague mientras presionabas suavemente con el derecho el acelerador para arrancar el coche la primera vez que nos pusimos al mando de uno. Este ejemplo no presenta ninguna dolencia pero ayuda a entender que nuestro cerebro tiene diferentes memorias y adquiere automatismos o patrones de respuesta  ante cualquier estímulo, bien sea este un coche, un olor, un objeto, una situación, o una mirada. Como la tensión que podemos sentir en nuestro cuerpo cuando nuestra madre nos dice: “María del Carmen llámame en cuanto puedas…”, cuando de manera habitual tu nombre acabó convirtiéndose en Mari.

Todo esto son ejemplos sencillos sobre lo que son las memorias somáticas, sobre como nuestro cuerpo acompaña a nuestras vivencias y a nuestras emociones, pero nuestras defensas somáticas son todas aquellas reacciones o síntomas que nuestro cuerpo a interiorizado para proteger nuestro self aprendidos a lo largo del tiempo, o bien ante una situación concreta, es una especie de armadura que nuestro cuerpo se ha puesto para protegerse a lo largo del tiempo, aunque ahora ya no sea eficaz que lo haga de esa manera.

Para que esto deje de ser disfuncional es interesante dar valor al papel que estos síntomas han tenido en nuestra historia, permitir que nuestro cuerpo pueda expresarlas en un lugar seguro, como puede ser la consulta con el psicólogo.

La terapia sensoriomotriz, entiende esto como algo fundamental en terapia, ya que muchas veces prestando atención a las defensas somáticas, permitiendo que estas se expresen en consulta, ayudan a nuestro cerebro a traer aquí y ahora memorias históricas asociadas a esta defensa. Esto es interesante ya que permitir que esto pase, permite a nuestro cerebro procesar la información de forma adecuada, entender que esa defensa que fue útil en su momento (bien para poner a salvo nuestra integridad física, o bien, a nuestro sistema emocional) y que ahora no tiene un papel funcional en el presente. Entender que reacciones somáticas están asociadas y poder procesar esa memoria somática e historia, da lugar a la integración y aceptación, para que en el presente podamos adquirir patrones de respuesta más saludables y acordes a la situación.

Corina Rodas Verde

Psicóloga en ICONICA Servicios Médicos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ocho − 3 =